...o cómo perderse entre billetes de igual tamaño. Parece una tontería pero el hecho de que todos tengan el mismo tamaño provoca que:
a)dentro de la cartera tengas un bultaco que ocupa un considerable espacio y que daría pie a pensar que tienes un gran poder adquisitivo cuando en realidad solo cuentas con 17 dólares :P
b)cuando se te caiga algún que otro billete al suelo al querer comprar un ticket de metro, te tires al suelo pensando que se te han ido dos riñones cuando no llegan ni a un mísero euro :)
Pero quitando semejante tontería: YA ESTOY EN NYC!!
Y acabo de volver de dar el primer paseo por la ciudad después de organizarme un poco con el sistema de metro que tienen aqui los señores :)
Y ha sido completito: han caido copos de nieve, he estado en el Bryant Park (lugar que me fascina, vaya usted a saber por qué :P), Rockefeller Plaza, con su árbol y su pista de patinaje donde, entre la multitud estaba el Rafa Nadal del hielo dejando a los demás en pastilla o quedando como el tonto el pueblo (opción a elegir :P), refresco en un Deli de Times Square, caminata por la 5ª AV y comida en un Deli con recuento general de pasta :)
Y más allá de los hechos insignificantes que no hacen más que remarcar que yo estoy donde hace como unos 10 años esperaba estar, me gustaría remarcar una sensación si me lo permites a esta hora de la noche:
Cuando me dirigía hacia el aeropuerto, y mientras me esforzaba porque la situación fuera lo menos dolorosa para todo el mundo (yo incluído), pedí 10 minutos de empanamiento personal para hacer justicia a la sensación de que no me voy de ningún sitio, sino que llego a otro.
Una gilipollez sin sentido dirás tú... pero para mi tiene todo el del mundo, y más después de los últimos 12 días.
Antes pensaba que irme supondría un golpe de grandiosas magnitudes en mi forma de ver las cosas, de pensar, de ser y de sentir. Hoy puedo afirmar que, no tengo la sensación de haberme ido de mi casa, ni de haberme alejado del mundo; tengo la certeza (y a su vez esperanza) de que ese mundo seguirá. Que en algún caso me tocará reconstruir algún que otro edificio desconchado, pero que, por encima de cualquier sensación negativa, reside la idea de que: estoy abriendo una puerta con la firme intención de dejar otra abierta.
Pero claro, eso poco tiene que ver con la idea de que sí es cierto que cambios en mi estoy notando... y si te preguntas si será para bien o para mal, lamento comunicarte que la ÚNICA FORMA de que lo sepamos es que vengas a verme :)
Por lo demás, estoy alucinado con esta ciudad, con la capacidad para hacerme andar sin darme cuenta del espacio recorrido, la diversidad de comportamientos y la belleza de cada rincón funcional.
Os echo de menos... aprieta pero no ahoga. Y me apoyo en la ardiente sensación de que algo me está cambiando... :)